




Reseña por Lalo Enríquez
Coming Home (1971)
Javier Bátiz
Star
Disco: Rock
Bátiz entró a una nueva faceta como compositor, en un disco que colocó las influencias del guitarrista tijuanense a plena vista.
Javier Bátiz jamás temió sostener sus influencias musicales a plena vista y al escrutinio de todos. En parte por ello fue una de las figuras más influyentes del rock nacional de principios de los 60’s; su amor y estudio de los blueseros clásicos y sus técnicas guitarrísticas contagiaron a más de uno en la escena tijuanense, que con el paso de la década se convertiría en la “vanguardia” rocanrolera mexicana.
Como la inmensa mayoría de los roqueros nacionales de la época, comenzó su carrera bajo la oscura sombra del cover. Sus primeros álbumes los grabó con su agrupación de acompañamiento, Los Finks; en el primero de ellos (Javier Batiz and The Famous Finks, 1964) alcanzó a colar una composición propia, mientras que el de 1969 (Batiz and Hair) ya tuvo un toque más personal, con cuatro de las nueve composiciones a nombre del bajacaliforniano.
Y es que no hay duda de que las cosas cambiaron a lo largo de los 60’s y principios de la próxima década. En buena medida de la mano de los Beatles, pero sin duda de muchos otros actos como Dylan, los Stones o los Kinks, aquel músico o grupo de rock que no fuera capaz de componer sus propias canciones empezó a ser visto con suspicacia y escepticismo. La idea del disco como concepto también cambió de ser una colección de interpretaciones a ser un producto cohesivo al cuál se le debe de exigir una propuesta estética y, en casos más clavados, incluso una coherencia narrativa.
Considerando que para muchos esa transformación en el rol del intérprete y del disco dio origen a la era dorada de la música popular, es de agradecerse que al menos en alguna medida la tendencia haya llegado a tierras mexicanas. Coming Home (1971) de Bátiz es un buen ejemplo, al ser el primer disco del guitarrista que estuvo integrado exclusivamente por composiciones propias.
Otro aspecto en el que este disco expresa los cambios de su época es en la riqueza de la instrumentación de acompañamiento. Cuenta con la participación de quince músicos y otros colaboradores más en los coros y la producción. Diversos saxofones, pianos eléctricos, órganos. Incluso por ahí se puede encontrar en los créditos de tres canciones el nombre de Guillermo Briseño, quien después sería figura indiscutible de la escena del jazz y blues mexicanos. En aquel momento Briseño era integrante de otra muy buena agrupación, Cosa Nostra.
Habiendo dicho todo esto, un aspecto en el que no hubo gran avance fue que no buscó diferenciarse del sonido estadounidense, ni aspiró a un producto que reflejara su lugar de creación. Todos los temas del disco están en inglés y hay que reconocer que Bátiz tiene un acento más agringado que el promedio de los intérpretes del rock nacional, así como un estilo de interpretación bluesero en la tradición de Muddy Waters, Howlin’ Wolf y similares, con unas notas agudas y rasposas dignas de respeto.
En lo instrumental igual, es un estilo sumamente roquero, aunque en este caso con reminiscencias muy claras al funk-soul de un James Brown. Los teclados y saxofones le dan un sabor decididamente afroamericano a la música de Bátiz.
Debe decirse que, aunque Coming Home tiene un sonido envidiable para los estándares del rock mexicano de la época, eso solo es indicio de lo atrasados que estábamos en términos de equipo y producción respecto a los vecinos del norte. El disco termina teniendo un estilo prácticamente garage. Casi podría afirmar que fue grabado con la banda tocando en vivo y no por pistas; por momentos hay ligeras descoordinaciones y dificultades de Bátiz para atinar a las notas de voz.
Pero todo eso termina por dar su sello distintivo al que podría ser el mejor lanzamiento de Javier Bátiz. Un álbum que, si bien no inventa el hilo negro, sí deja bien parado el nivel de los ejecutantes nacionales de rock, y contiene momentos con un sonido interesante y propositivo en canciones como ‘Why Do You Do Me’ y ‘I’m Not the One’.


