Portada del libro Desidium.
Portada del libro Desidium.
Calificación recomendado de Rehilete
Calificación recomendado de Rehilete

Reseña por Memo Fromow

Desidium (2025)
Darkko Castillo y Dante Navarro
Pura Pinche Fortaleza Comics
Libro: Novela Gráfica

El Hombre es deseo finito de cosas infinitas.

En su Monarchia, Dante Alighieri hace eco de la vieja concepción medieval del poder terrenal: el Papa es un mero cuidador de las almas en lo que transitan por el mundo, pero el dueño de todo cuanto existe es el Emperador. No es fácil ser Rey: se debe ser el más virtuoso entre los hombres, pues bien alimentado de platonismo, el mundo medieval esperaba que el Emperador estuviera libre del degradante deseo de poseer, como lo llamara Platón. Solo aquel que posee ya todo, para quien poseer más ya no tiene ni sentido, puede empezar a ver más allá de sí mismo, y empezar a ver por los demás.

Tal vez sea verdad, pero lo cierto es que a la fecha no ha nacido quien lo posea todo, e incluso quienes parecen acercarse a ello, siempre imaginan más cosas que todavía quieren, aunque no existan. El deseo es una fiera feroz e insaciable que barre con todo lo que tiene en frente y si lo dejan suelto, termina por destruir aquello que desea.

Desidium: el Deseo de la Última Estrella, es la novela gráfica ganadora de la edición 2025 del premio Pura Pinche Fortaleza Cómics. Los autores son J.G. Darko Castillo como guionista y Dante Navarro en la gráfica: el primero es un escritor con algunos otros trabajos a cuestas y el 2do, un dibujante oriundo de internet, donde podemos apreciar sus maravillosos estudios anatómicos y ensayos que prefiguran el estilo visual de esta novela; echen ojo a su perfil en Instagram, en especial si quieren aprender cómo se dibuja un humano derrochando estilacho.

Nuestra historia comienza con los hermanos Duncan y Desmond: pobres como las ratas, agobiados por las deudas, solo se tienen el uno al otro, y a su inmenso deseo de dejar atrás la miseria. Guiados de la necesidad, aterrizan en la superficie de un planeta extraño buscando un legendario tesoro que los sacará de pobres. Hay una razón por la cual nadie aún ha podido reclamar tamaño premio, y cuando uno va a meterse a la boca del lobo, sabes que no saldrá de ahí entero, aunque conserve todas las extremidades.

Años después, nos encontramos con una pequeña fuerza rebelde que resiste el embate de un incontenible señor de las estrellas que está por reclamar con lujo de violencia el último rincón de universo que aún no le pertenece; solo una banda de coloridos personajes dignos de la más programática space opera se interpone entre la vanidad de poder que guía a este maloso y, bueno, las migajas de mundo que de todos modos no es como que vayan a colmar un hambre a la que no bastó el resto del cosmos.

Miren, no hay que ser genio para conectar este par de historias y suponer para donde van los tiros, pero, si por milagro no te lo imaginas, no voy a ser yo quien te lo arruine. Lo que sí, es que, en materia de guión, aunque la historia trata un tema tan potente como es la consunción del hombre por sus deseos y el vacío al que la ambición desmesurada inevitablemente conduce, en este caso, me temo, no se agrega gran cosa a esa conclusión, y narrativamente, tampoco lo hace de manera especialmente elegante ni original. Los mecanismos narratológicos de que se vale están muy vistos y argumentalmente no tienen casi justificación más allá de ser el excesivamente conveniente motor de una historia en la que sus personajes no pintan (irónicamente) gran cosa más allá de un rasgo definitorio que absorbe todo su ser: la ambición, la venganza, etc. Quizás lo más interesante sea el paralelo que propone con el McBeth de Shakespeare: otro personaje devorado por el eterno deseo de más: no en vano nuestro personaje estelar lleva por nombre Duncan, o el Deus ex de la historia se llama Moira, o que el tirano galáctico presuma de no poder morir por mano de nadie vivo solo para ver rota esa condición por un retruécano casuístico. Sin embargo, no puede realmente argüirse que Desidium la siga con la fidelidad necesaria para considerarla una adaptación: los puntos de concordancia son más bien tenues y la moraleja, así como el desenlace de la historia, lo apartan mucho de su hipotexto como para poder considerarlo algo más que un distante tributario.

Lo que más destaca a los ojos del espectador en Desidium, es el estilo tan visceral que la pluma de Dante Navarro da a sus figuras humanas y a su austera elección de colores. Es claro de donde abreva la concepción estilística del libro cuando a primera vista salta la innegable influencia de Kentaro Miura: la similitud del personaje de la portada y posterior villano es un obvio tributo al Femto de Berserk, la ya legendaria obra maestra de Miura y actual parangón moral de una generación que acabó encontrando sus cánones éticos en fuentes que pocos sospechábamos.

La torturada musculatura de los personajes, sus flexiones, la atención al detalle en los pliegues de la piel y las deformaciones que hacen las emociones extremas en rostros elásticos, lo delatan como apasionado de la forma humana; buena parte de las escenas que ha compuesto para nosotros se centran en el cuerpo como protagonista expresivo y, en los mejores casos, mudo. Siluetas sombrías, largas y dúctiles me llevan allende el manga y hasta el renacimiento germánico de maestros como el Bosco. Para complementar las lóbregas figuras que delinean el corazón mismo de esta historia, Navarro eligió una serie de paletas de colores súper controladas, a veces en un solo color, y la mayor parte del tiempo en dos: grises y azules melancólicos y apagados que contrastan en los momentos de mayor dramatismo con los rojos encendidos que no tardan en apagarse en el vacío con que la ambición cicatrizó para siempre este universo. Personalmente, aunque siempre he preferido un uso más eufórico de la luz, no puedo negar la maestría del artista al congeniar tan ágilmente el tono de la trama con el de los colores y las escabrosas anatomías con que nos recuerda a cada página lo sórdido del ambiente y que aquí, al final, solo nos aguarda el silencio de la soledad.

Debo decir, que cuando conocí a Pura Pinche Fortaleza Cómics, no pensé que fueran a durar tanto, pero me complace mucho verlos haciendo posible la renovación de la gráfica mexicana con historias de este tipo, que antes hubieran existido solamente como fanzine legendario en labios de un reducido público de híper especialistas.

Desde la caída de editorial Novaro y la debacle de la historieta nacional a fines del siglo pasado, artistas como Castillo y Navarro luchan por revivirlo, y es grato verlos hacerlo acompañados de instituciones nuevas.

Un pasito a la vez muchachos, que, si la ambición puede destruirnos, tampoco se llega a ningún lado sin ella.