




Reseña por Augusto Montero
El Escapulario (1968)
Servando González
Producciones Yanco
Película: Drama
La falta de fe puede ser tu condena.
El día de mi primera comunión, mi padre me regaló una cadena con chapa de oro de 14 quilates. Era de Cristo crucificado -un clásico católico si me lo preguntan-, para protegerme de todo mal que acecha en las sombras. La usé ese día y después la perdí, así pasa. Sin embargo, lo relevante de esto es que esa idea de usar un amuleto -porque quitando el elemento religioso, en realidad, cualquier cadena o medalla de San Benito no es más que un amuleto - a manera de protección es algo muy antiguo. Por ende, no es de extrañar que en la cultura popular se quiera hacer una película que tome de referente el poder místico y mágico de un amuleto cristiano, en este caso específico, un escapulario.
Y sí, esto hace que estemos ante una película de terror religioso.
La historia gira en torno a un objeto que va pasando de una persona a otra. Este escapulario aparece en momentos importantes, casi siempre relacionados con la vida, la muerte o las decisiones difíciles. Gracias a esto, la película cuenta cuatro historias distintas, pero todas conectadas por temas como la fe, el destino y la violencia.
Una de las cosas más interesantes del filme es que no sigue una sola historia de principio a fin. En lugar de eso, presenta varios relatos con el hilo conductor de un poderoso objeto. Esto hace que podamos ver diferentes situaciones de la sociedad mexicana; como la guerra, la pobreza, la injusticia y la fuerte presencia de las creencias religiosas en la vida diaria. El escapulario se convierte en algo más que un simple amuleto: para algunos personajes representa esperanza y protección, pero también muestra que la fe no siempre puede evitar el sufrimiento.
La película tiene un tono bastante triste y fuerte. Los personajes parecen vivir en un mundo donde muchas veces no tienen control sobre lo que les pasa: la violencia, la culpa, la autoridad y el destino pesan sobre ellos. Por eso El Escapulario no muestra la religión como algo simple o totalmente milagroso. Más bien, la presenta como una forma en que las personas intentan entender el dolor y las tragedias que enfrentan (Intentos de asesinato, luchas clandestinas previo a la Revolución mexicana, etc.). Aunque la idea de contar varias historias es atractiva, no todos los relatos tienen la misma fuerza; algunos resultan más impactantes o emocionantes que otros, y eso puede hacer que el ritmo de la película se sienta un poco irregular. Aun así, la película logra mantener el interés porque mantiene una atmósfera constante de misterio y, dada la fuerza de su imaginario, deja al espectador pensando en lo que acaba de ver.
El Escapulario es una película que mezcla religión, destino y crítica social de una manera llamativa. Más que hablar solo de milagros, muestra cómo las personas se aferran a la fe cuando viven rodeadas de miedo, injusticia y muerte. Al final creo que el mensaje es muy claro: no es tanto el poder de Dios ayudándote o castigándote, sino la fe que tienes en quien tú decidas que es tu Dios todopoderoso; si crees en él, podrás salir avante en la vida, sino, caerás porque el ser humano necesita creer en algo para seguir luchando.
Vale la pena ver esta película porque no es el típico terror con efectos especiales baratos, sino una narración bien construida, aunque a veces lenta, de cómo el fervor religioso puede salvarte o condenarte si reniegas de él. Mas que terror, esta película aborda el misticismo como fuerza a veces tenue, a veces decisiva en al vida de las personas que habitan un mundo impredecible al borde de la civilización e impacta a los espectadores que buscan otro tipo de historias sobrenaturales.


