


Reseña por Lalo Enríquez
La Sombra del Agua (2022)
Tajak
Independiente
Disco: Post-Rock
La dimensión más heterodoxa e inquieta de nuestra escena musical.
Uno de los objetivos que he tenido en últimos años ha sido el de conseguir al menos un vinilo (un LP, pues hay varios tamaños) mexicano por cada año desde que dicho formato existe en esta tierra. El más antiguo que he encontrado al momento es Music of México de 1952, con música del gran compositor Carlos Chávez, aunque realmente los primeros discos de 12 pulgadas que se comienzan a editar en México datan de 1955; antes de eso deben ser ediciones internacionales. De ahí para adelante son abundantes y fáciles de encontrar, con pleno apogeo en los 70's, hasta llegar más o menos al año 1990: ahí es donde se vuelve a complicar la cosa.
Para mediados de los 90's desaparece prácticamente la producción comercial de vinilos en México, hasta que por ahí de mediados y finales de los 2000's comienza a regresar ligeramente. Ahora no como necesidad sino como tendencia. Salvo por rediciones, y esas tampoco tan comunes ni baratas, es prácticamente imposible encontrar algún larga-duración mexicano editado en vinilo entre 1998 y 2007.
Por suerte, esas etapas de oscurantismo estaban casi terminadas para el inicio de la década que corre. Si bien de 2020 a la fecha sigue siendo una muy selecta minoría de discos mexicanos los que pueden presumir de haber tenido un tiraje original en formato de vinilo, son suficientes como para hacerlos francamente conseguibles con un poco de esfuerzo y dedicación.
La Sombra del Agua de Tajak es uno de los varios discos que he conocido en ese proceso de buscar cosas mexicanas editadas en vinilo y analizar si vale la pena el desembolso; y ha sido también de aquellas que en última estancia han recibido mi visto bueno. Habiendo dicho esto, no es un disco para todos desde el mero hecho de que sus 7 canciones llegan a casi 1 hora y 10 minutos de duración, es decir, la duración promedio de los temas es de 7 minutos; pero la realidad es que algunas alcanzan hasta los 13.
De cualquier forma, la duración es lo de menos. Prácticamente estamos ante un disco difícil de clasificar que transita entre el post-rock, el noise, el shoegaze, con influencias igual por ahí de música psicodélica y del espíritu experimental del krautrock alemán. Es el tipo de disco en el que la escucha se vuelve algo completamente diferente a lo que solemos acostumbrar, más bien enfocada al sonido como un sujeto de contemplación.
Así es, lamento informarle que soy de esa gente insufrible que apoya a la música vanguardista Pauline Oliveros cuando dice "Escucha todo, todo el tiempo, y recuérdate a ti mismo cuando no estés escuchando". Escuchamos música como la de Tajak porque queremos sacar a nuestros oídos de su zona de comodidad y, si hacemos una metáfora con los ojos, no queremos ver / escuchar solo campos bellos, una encendida discoteca o un restaurante romántico; queremos la experiencia completa: también hay que ver y escuchar desiertos, áridos volcanes, callejones y desolados parajes interestelares.
En lo personal me da bastante gusto que emerjan proyectos como este, que si bien se imponen a si mismos estéticas que vuelven prácticamente imposible su difusión masiva entre el público, nos presentan la dimensión más heterodoxa e inquieta de nuestra escena musical.




