Portada del libro Las Buenas conciencias.
Portada del libro Las Buenas conciencias.

Reseña por Augusto Montero

Las Buenas Conciencias (1959)
Carlos Fuentes

Fondo de Cultura Económica
Libro: Romance

La hipocresía de la buena conciencia mexicana.

¿Quién no ha vivido alguna que otra vez de las apariencias? Ya saben, creerse superiores moralmente a los demás o pensar que el dinero compra clase, estatus e incluso, tal vez ¿por qué no? el cielo mismo. Este ideal que de sí misma tiene la clase alta (lo mismo que la clase media aspiracionista) respecto de su educación y alcurnia, (comprada a billetazos) le hace sentirse con derecho a ver por debajo del hombro a los demás. ¡Pero ojo! Que lo hace por el bien de los demás, porque está allí para educar con el ejemplo. Por eso es que esas personas creen tener su conciencia limpia. Y sobre esta cochambre mental es que va la obra del autor mexicano Carlos Fuentes, Las buenas conciencias. Sobra decir que lo de “buenas” es puro sarcasmo.

La novela nos ofrece una mirada crítica a la sociedad mexicana de la primera mitad del siglo XX, especialmente a la vida provincial marcada por la tradición, la religión y las apariencias sociales. La historia se desarrolla en Guanajuato, una ciudad cargada de pasado colonial, donde las familias acomodadas intentan conservar su prestigio y sus valores frente a los cambios políticos y sociales que dejó la Revolución Mexicana.

La historia sigue la formación de Jaime Ceballos, un joven que crece dentro de una familia conservadora y profundamente preocupada por mantener una imagen respetable ante la sociedad. A través de su vida, Fuentes retrata el ambiente moral de una clase media alta provinciana que defiende la religión, la obediencia y las “buenas costumbres”, pero que al mismo tiempo oculta hipocresías, injusticias y contradicciones. En este sentido, la historia no solo narra el crecimiento personal de Jaime, sino también el choque entre los ideales juveniles y una sociedad rígida que busca moldearlo.

Desde una perspectiva histórica, la novela es importante porque muestra cómo, después de la Revolución Mexicana, muchas estructuras sociales tradicionales siguieron vigentes. Aunque el país había cambiado políticamente, en ciertos sectores continuaban dominando el clasismo, el autoritarismo familiar y la influencia de la Iglesia. Fuentes utiliza la historia de Jaime para evidenciar que la modernización de México no fue igual para todos y que, en la provincia, el pasado seguía pesando con fuerza.

Esta es una novela de formación y crítica social que permite comprender las tensiones entre tradición y cambio en el México posrevolucionario. Carlos Fuentes construye una historia íntima, pero al mismo tiempo representativa de una época, donde la moral pública muchas veces encubre la falta de verdadera justicia y compasión.

Al final lo que esta obra nos ofrece es una reflexión sobre la clase alta mexicana, que se cree con las puertas del Paraíso abiertas por persignarse nada más recién levantarse, así como también una pauta para la introspección en nuestro sistema de valores. Debemos cuestionarnos si nuestra crianza nos ha condicionado para creer que lo bueno o correcto son meramente las apariencias. ¿Si todo el mundo cree que soy un hombre ejemplar, realmente lo soy? Porque puedo engañar a la sociedad, pero no a mí mismo. Mi imagen estará pulcra, pero mi conciencia bastante cochina.

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