Cuando uno estaba en el kínder de las primeras lecciones escolares (quizá de vida también, por decirlo de alguna manera) era aprenderse las vocales; pues de alguna u otra forma, estas son la columna vertebral de las palabras. En nuestro idioma no se puede articular ninguna sin por lo menos una de estas letritas. Y bueno ¿Quién no recuerda la canción de Cri-cri “La marcha de las letras”? En la cual nos enseñaban, por medio de la música, la importancia de saber usarlas. Y si hay un texto que emplea esto, ese es la antología de cuentos (cinco cuentos-cinco vocales) de Las vocales malditas del escritor Óscar de la Borbolla.
En esta antología tenemos los cuentos de 'Cantata a Satanás (A)', 'El hereje rebelde (E)', 'Mimí sin bikini (I)', 'Los locos somos otro cosmos (O)' y 'Un gurú vudú (U)', en los cuales con ingenio y ludismo el escritor nos cuenta sus historias a base de palabras que solamente usan dicha vocal. Se requiere, ciertamente, una imaginación fructífera y un gran dominio del español para poder crear un texto así de divertido e interesante. Y es que recordemos una cosa: esto no contó con ayuda de la IA; fue escrito en 1988, cuando únicamente tenías de aliado al diccionario, por lo tanto hay más mérito tomando en cuenta la escasa ayuda con la cual se podía contar.
Pero repasemos un poco el texto:
1. La vocal A: "Cantata a Satanás"
Este relato utiliza exclusivamente la vocal "a" para narrar una historia de lujuria desenfrenada, pactos infernales y caos carnal. De la Borbolla demuestra un ingenio rítmico impresionante; la repetición vocálica crea un mantra primitivo y obsesivo. La restricción lingüística no limita la narrativa, sino que potencia una atmósfera asfixiante y visceral sobre la fatalidad humana.
2. La vocal E: "El hereje rebelde"
Construido únicamente con la vocal "e", este cuento se centra en la existencia, el ser y la rebeldía frente a lo establecido ("el jefe"). El autor logra un tono existencialista y frenético. La restricción de la "e" genera una cadencia seca, nerviosa y entrecortada que refleja perfectamente la tensión psicológica del protagonista y su lucha constante.
3. La vocal I: "Mimí sin bikini"
Empleando solo la "i", resulta el texto más agudo, chirriante y veloz de la colección. Es una crónica minimalista, con tintes de absurdo y situaciones casi delictivas o picarescas. La limitación vocálica produce aquí un efecto cómico innegable; el ingenio radica en cómo la sonoridad "tonta" de la vocal dicta un contenido humorístico, ligero y cínico.
4. La vocal O: "Los locos somos otro cosmos"
Utilizando exclusivamente la "o", el cuento explora la locura, el horror y la soledad con una sonoridad profunda y cavernosa. De la Borbolla aprovecha la redondez fonética de la vocal para crear una atmósfera opresiva, oscura y cíclica. Es un logro técnico donde el sonido retumbante refuerza el delirio de los personajes atrapados en su propio mundo.
5. La vocal U: "Un gurú vudú"
Cierra el ciclo usando solo la "u". Es un relato sobre misticismo, rituales y miedo ancestral en el sur. La fonética de la "u" imita el aullido del viento o un lamento fantasmal, permitiendo al autor tejer una narrativa breve pero intensa sobre lo oculto. El ingenio estriba en convertir la vocal más difícil en una atmósfera de terror puro.
Esta antología vale la pena leerse por dos sencillos motivos: la diversión y complejidad que implica la lecturas de estos particulares cuentos y porque este tipo de textos son difíciles de encontrar. Ciertamente lo que importa es la historia que se nos cuenta, pero vale la pena echarse un clavado a algo diferente para valorar la complejidad y riqueza del léxico (de cualquier idioma) que permite jugar con el esqueleto de las palabras y darnos cuenta que con un poco de imaginación, podemos relatar lo que queramos valiéndonos de meramente lo imprescindible.