Portada del libro Los Años Falsos.Portada del libro Los Años Falsos.

Reseña por Augusto Montero

Los Años Falsos (1982)
Josefina Vicens
MC
Libro: Novela

La difícil dignidad de Ser.

Para muchos niños su papá es su héroe: aquel que los defiende de la crueldad del mundo, que los mima y consiente, que es un modelo a seguir. Típica frase de niño admirado por su progenitor es “Cuando sea grande quiero ser igual a mi papá”. Lleno de orgullo, el vástago sueña con estar a la altura de quien mira alzando la cabeza. Sí, es un bello sentimiento.

Pero qué pasa cuando la figura paterna muere, y en el ideal de seguir sus pasos, te das cuenta que era todo lo contrario a lo que imaginabas. En vez de ser un hombre honrado y justo; era corrupto y malo. ¿Cómo afrontas esa nueva realidad? ¿Te aferras a lo su antigua imagen a pesar de las pruebas en su contra? ¿O aceptas que la ignorancia de la niñez te ocultaba esa triste verdad? Más o menos de eso se trata el libro de hoy: Los años falsos de Josefina Vicens.

Publicada en 1982, es la segunda y última novela de Josefina Vicens. Aunque es corta, su impacto es enorme: se trata de una obra intensa, dolorosa y profundamente lúcida que confirma a Vicens como una de las grandes voces de la literatura mexicana y latinoamericana del siglo XX.

La novela cuenta la historia de Luis Alfonso Fernández, un joven de apenas diecinueve años que, tras la muerte repentina de su padre —con quien comparte incluso el nombre—, se ve obligado a ocupar su lugar. Desde un monólogo interior cargado de angustia, construido frente a la tumba del padre, el lector acompaña a un personaje que poco a poco deja de ser él mismo para convertirse en una especie de repetición del hombre que acaba de morir. Luis Alfonso hereda el trabajo de su padre en un entorno político marcado por la corrupción, asume la responsabilidad de mantener a su madre y a sus hermanas, e incluso termina involucrándose con Elena, la amante del difunto. Más que recibir una herencia, lo que recibe es una vida ajena que debe continuar. En ese proceso, pierde su juventud, su identidad y cualquier posibilidad de elegir su propio destino. Vive, como él mismo lo entiende, unos “años falsos”: años que no le pertenecen.

A partir de esta historia, Josefina Vicens construye una crítica poderosa al patriarcado, al machismo y a las formas en que la familia y la sociedad imponen modelos rígidos de masculinidad. La figura del padre muerto se convierte en una presencia opresiva que sigue gobernando desde la ausencia. Así, la novela muestra con enorme fuerza cómo el peso de la herencia familiar puede borrar a una persona hasta convertirla en el fantasma de alguien más.

En conjunto, Los Años Falsos es una novela desgarradora sobre la pérdida de la identidad y la violencia silenciosa de las expectativas heredadas. Con una prosa sobria, precisa y profundamente dolorosa, Josefina Vicens logra retratar la tragedia de un joven condenado a vivir una vida que no es suya.

Si con su novela El Libro Vacío la escritora nos decía cómo se trataba de hallar nuestra propia verdad, por inane que pueda parecer, en esta obra da cuenta de cómo la mentira poco a poco se resquebraja y qué hacemos con la cruda realidad. Para alguien como Luis Alfonso, criado en el ejercicio de la simulación, solo queda apechugar y aguantarse: sería muy macho, pero hay quien no se atreve a ser hombre, y antes que enfrentar la mentira, se hace chiquito ante la vastedad de la verdad como la describe Rodolfo Usigli en El Gesticulador, libro con el que comparte la crítica vital de una manera de vivir tan típica en el viejo y el nuevo México.

Bien visto, Los Años Falsos es el elegante pendant de El Libro Vacío: donde un hombre “poderoso” como Luis Alfonso se amilana ante la imposibilidad de hacerse cargo de su propia existencia, un modesto José García en El Libro Vacío halla la felicidad después de una larga tribulación que lo lleva a atravesar la hipocresía y el rencor antes de alcanzar la sencilla, pero invencible alegría de vivir. Como oficinista, como padre, como Hombre.

Vale la pena leer el libro porque nos invita a reflexionar sobre qué es mejor: ¿mantener un ideal falso que endulzó años de vida o tragar con la amarga verdad que nos permite elegir quienes queremos ser?