Portada del libro Los Billonarios Desaparecen.Portada del libro Los Billonarios Desaparecen.
Calificación recomendado de Rehilete
Calificación recomendado de Rehilete

Reseña por Memo Fromow

Los Billonarios Desaparecen (2025)
Sabina Berman
Grijalbo
Libro: Novela

El dinero hace girar al mundo... hasta que ya no.

Vivimos en una época de increíble abundancia, donde las maravillas de la tecnología han podido eliminar o aplacar significativamente los antiguos flagelos del hambre y la enfermedad (al menos las más comunes). Sin embargo, y pese a estos grandes (gigantes) progresos, la pobreza y la desigualdad siguen se han perfilado como uno de los grandes temas de nuestro tiempo ¿Cómo es que entre tanta abundancia siga existiendo una miseria digna de leprosario medieval? Como sucede con las grandes preguntas, no hay una respuesta clara: hay demasiados factores a tomar en cuenta como para poder preciarnos de poder abordarlos todos con una sola respuesta, al menos sin caer en simplificaciones. Sesudas, voluminosas y brillantes conjeturas son hechas cada año por mentes entrenadas en los entresijos de la técnica y ni aún así se crea consenso. Ócéanos de tinta corren al respecto, pero a veces las palabras parecen crear otro mundo muy distinto del que vivimos: de poco sirve la teoría sin un mundo en el que tenga sentido.

Ahora bien, del asunto de la desigualdad y de la separación entre lenguaje y realidad es que Sabina Berman nos habla en Los Billonarios Desaparecen, su más reciente obra. Por supuesto, a pesar de ser muy lista, Berman no nos da la respuesta al gran problema de nuestro siglo en este simpático librito que te echas en una tarde, pero se permite una divertida solución, hermanada vía su negro humor con la mucho más radical y distópica Fight Club de Chuck Palahniuk. Como todas las soluciones sospechosamente fáciles, una salida estilo arrancar el curita como las que imaginan estos dos libros seguramente tendría consecuencias mucho más sangrientas y terribles que las que se nos muestran aquí, pero precisamente para eso está la imaginación: un campo de juego seguro donde ensayar ideas divertidas sin tener que trapear la sangre del piso después de la fiesta.

Nuestra historia nos pone tras los pasos del profesor Wermer, un prodigio de las matemáticas y antiguo neoliberal reconvertido en apicultor después de un roce con la muerte. Como creador de uno de los teoremas matemáticos que definieron el reacomodo de las economías liberales a principio del Siglo XX, el profe es reputado como uno de los grandes genios de su tiempo y es, por tanto, invitado a Davos, sitio bien conocido por ser cada tanto el punto de cita para las personas más acaudaladas e influyentes del planeta. Ahí es donde nuestro querido profesor planea poner en práctica lo que ha aprendido de las abejas: que la cooperación es preferible a la competencia, y estos ricachos van no solo a escucharlo, sino a ponerlo en práctica en carne propia, de su cuenta corre; no en vano Wermer fue profesor de muchos de ellos. Ayudado de una veintena de jóvenes más quebrados que chalán de fiesta, va a darle la vuelta no solo a la cumbre, sino a toda la economía mundial. Todo esto mientras la estresada presidenta del Banco Mundial, oliéndose que el viejo algo trae entre manos, se pasa medio libro correteando desesperadamente a un hombre en silla de ruedas que no se molesta siquiera en recordar su nombre.

La ficción apocalíptica tan de moda durante los últimos decenios es sintomática de una desesperanza muy extendida entre las generaciones más jóvenes. Si algo se parecen a mi generación, entonces seguramente esta abulia emocional respecto al futuro es producto más bien de la facilidad que tiene imaginar el fin de todas las cosas antes que un cambio; no importa, eso se cambia con la edad. Entretanto, algunos sueñan con el cambio que quisieran ver, y aunque bien sepamos que las cosas son mucho más complejas de cuanto aparentan, no hace ningún daño ofrecer nuestra respuesta desde donde tradicionalmente se ha hecho: desde la creatividad.

Los Billonarios Desaparecen es una comedia elegante, tejida con un humor que combina la comedia delirante al estilo de Jonas Jonasson con enredos al estilo Capulina a la par que nos tiene preguntándonos cual será el siguiente paso de Wermer y sus improbables amigos. Una vez pasado el clímax, que hierve de humor negro, Berman cambia el registro para (sin abandonar el tono ligero que marca el tono general) regalarnos pasajes de una ternura y humanidad que sacarían lágrimas si no fueran también tan descaradamente chistosos.

El cambio raras veces se planea, y lo que sea que venga, no solamente estoy seguro de que nadie lo habrá visto venir, sino también de que será el producto de cambios pequeñísimos en costumbres y actitudes en los cuales pocos reparan realmente, no tanto de una super conspiración altamente improbable y cuyos efectos reales serían bastante más dramáticos de cuanto la ficción ha planteado. Entretanto, me temo, estamos un poquito demasiado absortos en el ruido mediático como para ponernos a observar seriamente los cambios menos obvios.

Conocer las trampas del lenguaje es una parte importante en la carrera vital de todos nosotros: es claro que uno de los objetivos centrales del presente libro no es solamente una elegante protesta contra lo que todos los días se denuncia; también se trata de una invitación a repensar el lenguaje y la medida en que lo usamos para definir e interactuar con el mundo.